I
Mientras me registraba en la clínica para el examen que me harían a los nervios de la espalda, en eso la chica que me atendía dice:
- Pásale la voz a la enfermera para que vaya sacando laS agujaS.
- Perdón? No quiero sonar como un miedoso pero acaba de decir laS agujaS? En plural? – le dije en voz baja asustado.
II
Pri pri: Hola -. le decía a Pl.
Pri pri: (sonaba entrecortado)
Pri pri : Cuando te oigo entrecortado es bonito, porque puedo imaginarme que me estás diciendo que soy el hombre más churro del mundo.
Pri pri: Eres un tonto. – respondió riendo.
III
Han sido días pesados. Hoy feriado debo trabajar toda la tarde de la universidad, que flojera.
IV
- Señor, al óvalo gutierrez?
- No, no voy allá.
- Entonces por qué no me dice adonde si va a ver si me jala por ahí. – le dije molesto y seguí caminando.
V
En el otro taxi, el que sí me llevo.
- Es que no puede ser pues, el que no quieran llevarme es lo mismo que cuando tú te vayas a una pollería con tu flaca, y el mozo no quiera atenderte. O no?
- Si amigo tiene razón. – me decía el taxista.
VI
No sé cómo dejarte ir.
VII
- A mi no me traiga un pisco sour, sólo un shot de pisco, que estoy mal de la garganta. – dije.
VIII
- Es fin de mes, pagaron ya. – cantaban.
- Oye, te invito un chifita.
- Y tal vez alguito más? Mañoso. – se escuchó en la agencia.
IX
Necesito un microondas.
X
Estaba en la cola de caja de Santa Isabel con un Yogurt, de repente una señora (de 50 por ahí) se me coló olímpicamente. Esperé un par de minutos a ver si se daba cuenta, hasta que me cansé.
- Señora, yo estaba primero. – le dije amablemente. – si me lo pidiera yo la dejaría pasar.
- Ay, pero yo venía con mis bolsas, no te ví, – me respondió nerviosa.
- No se preocupe, lo decía porque me imaginaba que no se había dado cuenta. – pensando en que me devolvería el sitio entonces.
- Ay – decía hipócrita y no se movía. Justo le tocó el turno, y sin decirme nada, paso sus productos primero. Y para colmo, pagó con tarjeta Ripley demorándose más. Mientras ella pagaba, no me aguanté y dije a la cajera:
- Señorita, le puede cobrar también los minutos que me robó en la cola? – la cajera se rió, la señora me miró bien mal y se fue. No joda pues, qué cree que se la voy a aguantar por ser una señora?

