December 2, 2008 at 9:44 pm · Filed under Ellas and tagged: extraño
Extraño pequeñas cosas de todas ellas. Sumo los detalles y todas las noches, antes de dormir, en mi mente tengo a la mujer perfecta.
Extraño como me decían “gordo” con la ternura de una niña de 5 años. Extraño sus besos que siempre se metían al bolsillo mis abrazos. Tengo un nuevo olor en mi manos que estoy aprendiendo a extrañar. Porque siempre voy a extrañar de todas ellas pequeños detalles que nunca me dejarán de inspirar.
Extraño como me hacían el amor pensando primero en mi. Extraño como le brillaban los ojos al mirar mis fotografías. Extraño su forma de hacerme saber que podría ser la mujer de mi vida. Pequeños detalles de todas ellas que se convierten en canción cada vez que tomo una cerveza, o un pisco con un cigarro que me hace pensar que si nunca vuelven es porque nunca quisieron venir, y si vinieron y las dejé ir es porque debió ser así.
Extraño sus manos al servirme vino en ese sillón. Extraño idealizarla viendo como me miraba atenta en cada concierto. Y extraño como me ordenaba la vida, la camisa y mi forma de pagar terminando de comer.
Qué sería de la vida sin detalles que extrañar y ellas que contar. Qué sería de mi sonrisa sino hubiera encontrado en ellas razones para vivir.
Qué sería hoy de mi sino te hubiera encontrado a ti.
Un día en una cajita que alguien pintó para mi descubrí que hasta en los más pequeños cajones se esconden las más grandes respuestas. Y ho sigo escribiéndoles mil canciones esperando que un día alguna de ellas habrá mi cajita y se enamoré de mi.
December 2, 2008 at 7:47 pm · Filed under De algo con la familia and tagged: almuerzo, chicatv, fb, pisco
I
Good things comes to those who wait, dice la cerveza Guinnes y ahora lo digo posteando recién cosas del fin de semana. Mi panza, mi cicatriz y yo nos hacemos los ricos.
II
No habían terminado de cantarle Japy Verdey a mi mamá, y una voz desesperada empieza a gritar:
- Sopla! Sopla! Ya! Sopla! – el papel bajo la torta se había prendido en llamas.
III
Mi hermana mayor se conectaba con nosotros en el lonche de mi mamá desde Vancouver vía Skype, y en eso en un momento veo que la laptop estaba mirando la mesa, levanto la pantalla y escucho gritar a mi hermana y mi cuñado al unísono a través de la laptop.
- Gracias!! Por fin alguien se le ocurrió levantarnos!
IV
Al rato, dejamos la laptop en la lavandería donde yo conversaba con Fb y mi tía. En eso, la cámara de la laptop sólo enfocaba a Fb, y escucho a mi hermana decir por la compu con voz irónica.
- A ver Jano, comienza a explicarme… quién es ella?
V
- Cómo es la nuez?! - gritó computarizado mi cuñado por Skype.
VI
La cagué, perdón.
VII
- Qué hacemos en Chilis un domingo a las 2pm tomando una chela? – dije con Pl y la Mu a cada lado.
VIII
- Tengo que comprar ropa abrigada para el viaje, están a 1 o 2 grados! – decía la Mu emocionada y se fue a pasear por Ripley, a los 10 minutos volvió con una bolsa con un buzo delgadito y un polo más delgado aún.
- Es que no encontré casacas. – dijo.
IX
- El es mi plancito del día. – dijo mi amiga chicatv riendo a un amigo en el almuerzo de comunicaciones. Me quedó mirando.
- No tenías nada mejor que hacer? – respondió mirándola.
- Gracias . – dije yo.
X
Cuando pensaba que ya nos ibamos a ir de Pisco Bar, Fb levanta la mano al mozo a lo lejos y muy segura dice:
- Señor, dos shots de pisco!
- Uy, tenemos para rato. – pensé sin decir.
XI
Eso de no tener censuras puede traerme problemas. Pero esto no sería el blog de Jano si no fuese algo idiota no?
XII
En el lonche de mi mamá, mi tía me hizo recordar una Janada máxima que me había olvidado. Resulta que cuando cumplí 9 años, invité a mis amigos de barrio a mi casa, a jugar, huevear. Pero como yo siempre he sido recursero, y viendo que mi hermana mayor (en ese entonces de unos 15 años) se iba a meter a la ducha que tenía una ventanita que daba a la terraza, no tuve mejor idea que poner una escalera para llegar a dicha ventana… y cobrarle un sol a mis amigos para ver a mi hermana 20 segundos mientras se bañaba. Si se quedaban más tiempo, debían pagar más. Fue un éxito por unos minutos, hasta que mi hermana se dió cuenta que una zarta de mañosos estaban colgados de dicha ventanita para verla y su hermano estaba al pie de la escalera contando sus millones, y empezó a gritar. Mi papá subió, me miró, lo miré, seguramente le ofrecí la mitad del botín pero no atracó, bajó a mis amigos, los botó y se acabó la fiesta. Pero sé que todos ellos, a quienes ya no veo hace más de 15 años, aún deben recordarla con algo de simpatía, o no?
XIII
Mal de la espalda, de nuevo. Hay que bajar de peso.