I
- Eres un prófugo de la ortografía.- me dijo mi jefe con cara de resignado.
II
En plena mañana, se escucha la voz de la recepcionista de la agencia en el altavoz de alguien en el segundo piso:
- Tienes el teléfono de los bomberos?
- Perdón? – pregunté preocupado de lejos.
III
Hace algunos días me tomé una sopita wantan, tiempo que no iba al chifa de la esquina, pero en eso, al pagar la cuenta:
- Te has engordado. - me dijo el mozo. No sé qué pasa con los mozos ultimamente.

