Que es increíble la forma en que, como cada vez que te vi, siento que sigo siendo un satélite alrededor tuyo. Atrapado por tu gravedad. Atraído por tus polos. Somos iguales y a la vez somos diferentes. Cada uno ha escrito sus propias historias. Pero cada uno ha dejado unas hojas en blanco. Cada uno ha sido protagonista de su propia novela pero cada uno se sentó a esperar a ver qué sucedía con ese capítulo, tal vez el final, en el que el otro volvía, y parecía, nunca haberse ido.
Somos una canción que se va en fade. Una película que tiene una segunda parte. En donde nadie sabe qué viene después, pero todos están contento con lo que escucharon y vieron. Como estoy contento de haberte conocido. Porque todo se reduce a eso. Al accidente universal de haber estado en el mismo lugar una noche de hace muchos años, de haberme inventado una fantasía llena de coincidencias, pero que, a favor o no, me llenó de armas para saber que la próxima vez que te vea, o vea en alguien lo que veo en ti, yo pueda ganar esta hermosa guerra.

