Archive for the ‘De algo con la playa’ Category

Viernes de mudanza

Friday, December 28th, 2007

I

A partir tenemos una increíble casa playera en la lejana Punta Corrientes. Yo claro está no voy a poder disfrutar mcho del sol y la playa en sí, pero qué importa, voy a estar metido en la casa con mi amigo Johnnie su primo el loco Chivas y su papá Jack.

II

- Muchas fotos tomas, ya párala - me dice mi primito de 9 años desesperado porque no dejaba de tomarle fotos.

III

- Es que quiero ser fotógrafo, y por eso tomo muchas fotos. - respondí riendo. - tú qué quieres ser de grande? - le pregunté, pensó un ratito y dijo.
- Taxista, grifero o mozo. - dijo muy seguro. me reí.

IV

- Pero no puedes ser todo - dije - cuál te apasiona más?
- Mozo.  - respondió con mirada picara.
- Y por qué?
- Porque me gusta la comida. - y bueno, mi primito tiene su lógica.

V

- Es una forma interesante de acercarte al tema. - respondí intrigado.

VI

En la carretera conversaba con hermana media.
- Y qué te vas  poner el 31? - me preguntó.
- No sé, - pensé un ratito -, algo que no se me vea gordo me imagino. - respondí honestamente.

VII

En nuestra playa no había sol, y regresando vimos que el sol salía por Asia.
- Ah mira, aquí hay sol. - decía hermana media.
- Bueno, acá las casas son más caras. - dije irónico.

VIII

Miraba como pintaban la carretera interrumpiendo la via en 2 carriles, y  me ponía a pensar cuando algún idiota le dijo al alcalde de Lima.
- Cuál sería el mejor fin de seman apra pintar la carretera? El de año nuevo! Total no va a nadie a la playa. - por eso estamos como estamos.

IX

Los dueños de la casa de playa le estaban entregando las llaves de la casa a hermana media. En eso, en una janada,  mientras mi hermana decía “no se preocupen que nosotros cuidaremos la casa como si fuera nuestra”, yo bajaba con unas maderas en la mano y sin darme cuenta las estrellé con la pared, despintándola. Los miré y sonreí.

X

Pri pri: Bueno no sé a quien invitar, por mi prefiero que vayan los 2. - me decía Fx sobre unos amigos y MI casa de playa.

XI

Pasábamos por Eisha Km97.6 y pensaba sin decir:
- La fiesta recién empieza. Estar vivo es algo que planeo celebrar todo el verano.

XII

Cuando me vean regalando tragos en la barra de alguna discoteca del sur no me detengan, celebren conmigo. Cuando me vean borracho pero alegrón sólo haganme acordar que debo usar gorra apenas amanezca para mi piel de poto de bebe. Cuando me vean háganme un brindis y como escribí en un email para mis amigos:

A las 12:01 del 1ro de Enero del 2008 recuerden la vida es tan hermosa que vale siempre darle una oportunidad más sin quejas ni prejuicios. Porque no saben que en cualquier momento ella nos puede volver a dar una oportunidad a nosotros, y sumado al cariño de tu gente, es el regalo más grande que uno puede recibir.

Los quiere,
Jano

XII

Una amiga me contesta ese email, con el siguiente postdata como para no olvidarme:
P.D: Yo te voy a encontrar novia, jajajajaja.  

PD: Así es la vida (en el celular)

- Por qué tengo una llamada tuya alas 3:48am?
- Eres un borracho pues. - dice riendo Ms.

Un café bastante cargado

Sunday, April 8th, 2007

Lo peor de una resaca no es el dolor de cabeza. Ni la forma tan absurda que tenemos los seres humanos de intentar sentirse mejor consigo mismos al afirmar que nunca estuvieron tan borrachos como todos creen. Con comentarios como “pero si yo me acuerdo de todo” o uno no menos famoso “pero si fueron solo 2 o 3 chelas“.

Entonces, lo peor de una resaca recae en esa sensación de arrepentimiento que nos abruma apenas revivimos en el mundo sobrio. Esa sensación de haber hecho algo que no debimos, y más grave aún, de no tener la más mínima idea de qué es lo que hicimos, asi sepamos que no debimos haberlo hecho.

1. La tarjeta de crédito / débito:

El fin. La debacle. La gotera de tus ahorros. El asesinato de la razón: tomar y pagar con tu tarjeta. Cuando estabamos llegando al Boulevard de Asia ya estaba pensando en que mejor debía dejar mi tarjeta en el carro. Pero por otro lado, si conocía a alguien interesante, debía estar preparado. Quién sabe, podría invitarle un trago.

La bajé. Pero en el carro dejé mi consciencia. Ya el vodka había comenzado a surtir efecto y las cosas sin sentido comenzaron a tomarlo. Tomando más. Valga la redundancia. Valga el deseo de divertirse.

Me desperté angustiado pero ya era tarde. Me habia gastado todo. Hasta lo que no tenía y que seguramente ahora, nunca voy tener.

2. El moretón

Me parece que eso habla por si solo. Nunca duele en el momento, pero de ahí hasta el orgullo necesita un Apronax.

Y en Café del Mar no hubo una excepción. Una silla mal puesta, una esquina sobrante en el pasillo y zas! directo a mi cintura. Aunque la verdad, me dolió más las risas de alguna que otra que se dió cuenta, pues después de un pequeño pero tonto papelón, no debe ser muy probable ser socialmente aceptado.

3. El celular.

El momento más terrorífico en la vida de alguien es sin duda revisar las llamadas recientes de tu celular después de una gran borrachera.

A las 4pm y algo, despertándome de despedir la semana santa. Mi celular tenía 3 llamadas inexplicables (para alguien sobrio).

3.a. Ella : Y dale la cola al burro. Qué diablos hago aún llamándola? Y lo que es peor, qué diables hace ella aún respondiéndome? En fin. No sé exactamente cual es mi relación exacta, pero creo que ni siquiera existe. Yo me la inventé. Pero ella me creó.

3.b. La chica del Starbucks:De repente fue por ese Photo Comment nuevo en el hi5. O porque habré pensado que podría haber estado por ahí. Cualquiera haya sido la razón, igual ella siempre se rie de mi. Como si gozara secretamente de sentir algún poder sobre mi.

3.c. Número desconocido: Me da miedo llamar a averiguar. Pero espero que no sea nadie que haya conocido esa misma noche porque entonces voy a quedar como un loco esquizofrénico que borracho se transforma en telefonista.

En fin, esos 3 puntos son lo peor de una resaca. Todos ellos llevan al arrepentimiento. A la paranoia. A sentirse solo un domingo por la tarde sin poder echarle la culpa a nadie. Porque hasta el whisky que tomaste, lo compraste tú.

y no contaban con mi astucia de traer la tarjeta.