Crónica de una muerte anunciada
En fin, escribo con el corazón herido, como aquellas personas que se dejan engañar facilmente y perdonan cualquier infidelidad.
¿Por qué me sigues ilusionando? o ¿por qué sigo siendo tan crédulo? Por lo menos te vi intentarlo, pero los problemas son más grandes.
Qué pena me da. Qué tristeza, pero los tiempos han cambiado, y al Perú ya no le afecta tanto su selección. Mañana es otro día y a pensar en un mundial que por lo menos mis nietos puedan ver.

